sábado, 27 de octubre de 2007

Lo especial de las ciencias antropológicas


Las ciencias antropológicas frente a las denominadas ciencias sociales

Yo soy un apasionado de la Antropología. Mi vida profesional y docente en Puerto Rico se ha caracterizado por un solo norte; la búsqueda perseverante y tantas veces frustrante por lograr un espacio de difusión intelectual, producción académica y práctica profesional orientada al desarrollo de todas y cada una de las disciplinas que constituyen y dan vida a la Antropología. El sano ejercicio de la cátedra y la responsabilidad que esto representa, me lleva a de antemano admitir todos mis prejuicios en cuanto toca a la Antropología. Y a tales efectos, me permito afirmar que no hay nada en el campo de las llamadas Ciencias Sociales que iguale el potencial filosófico y epistemológico que posee la Antropología para producir un conocimiento amplio y abarcador sobre la abundante espectro de diversidad biológica, cultural histórica y lingüística que hace a los seres humanos.

El resultado de esta empresa es que los campos de la Antropología, siempre se presentan como un campo del saber muy dinámico y cambiante. Otros saberes, quizás comparten estos últimos dos rasgos. Pero, siendo el estudio antropológico uno fundamentado en el problema y entendido de la naturaleza humana, su quehacer TIENE QUE SER uno fundamentalmente dinámico y cambiente. De otra manera, se apartaría de su objeto y sujeto de estudio. Estoy seguro de que en ninguna otra actividad del quehacer de las llamadas Ciencias Sociales, tiene y se experimenta el sentido de la aventura, el exotismo de la andanza y la absoluta pasión de los sentidos que se experimenta y que ocupan ocupan el privilegiado espacio que tienen en nuestro quehacer antropológico. Con toda honestidad, a mi juicio, las Ciencias Sociales, con la excepción de la Geografía y de la Historia, son con unas celebradas excepciones, quehaceres pasivos y reactivos al quehacer humano, a la naturaleza del sujeto humano. No es menos cierto, que con demasía frecuencia, persiste entre sociólogos(as), economistas, psicólogos(as), y politólogos(as) una excesiva preocupación por tecnisismos, discursos, retóricas y narrativas, que a mi juicio, están ajenas a la preocupación por aprender de la dinámica y la multiplicidad de las experiencias humanas y el contexto en que éstas se constituyen y en el que además, ocurren. Si como dije, la Antropología estudia la condición humana, es natural entonces, que la disciplina posea unas características únicas en el quehacer científico, cuya naturaleza metodológica viene obligada a reflejar ese dinamismo y vínculo con el cambio.

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